jueves, 28 de junio de 2018

Mes, día y comunidad LGBT+ (Información y humor)




Breve introducción

El 28 de junio se considera desde hace muchos años como el ‘Día internacional del orgullo LGBT+’, pero con el paso del tiempo y el alzamiento en fuerza y voz de los cada vez más visibles miembros de la comunidad, todo el mes de junio ha acabado convirtiéndose en el ‘Mes del orgullo LGBT+’.

Dicha celebración comenzó en 1970, conmemorando los repentinos y violentos disturbios de Stonewall Inn en Nueva York, EE.UU. (New York, USA) tan solo un año antes en el barrio Greenwich Village. Estos disturbios (en contra de una redada policial que perseguía a personas homosexuales y transexuales bajo la aprobación del gobierno) a menudo se consideran por muchos como el primer gran movimiento de la comunidad LGBT+. Comunidad que desde entonces emprendió una carrera a toda velocidad para exigir derechos que protegieran a las personas del colectivo ante las injusticias que hasta el momento habían tenido que soportar. El silencio se rompió y ahora, casi 50 años después, en buena parte del mundo (aunque no en toda) las personas LGBT+ pueden gozar de una tranquilidad y libertad que antes era impensable. Pese a todos los logros alcanzados (que han sido muchos) aún se debe seguir luchando en muchos lugares del mundo para lograr la igualdad de derechos y la libertad de mostrarse cual son sin miedo alguno de ser juzgados o acosados.


                                   (Conmemoración de los disturbios de Stonewall en 1970)


Al contrario de lo que algunos creen (incluso en España, supuestamente el país del mundo con mayor ratio de tolerancia en un 88% de la población según los cálculos de 2017), esta celebración no es un intento de imponer una “ideología de género” o de “convertir” a las siguientes generaciones en miembros del colectivo (¡Señor/a, que no es contagioso!). Esta celebración es un intento de concienciar y de buscar la aceptación de todas las personas del colectivo. De mostrar que son seres humanos tan merecedores de vivir dignamente como el resto de personas. No son más especiales y tampoco menos, tan solo personas.

Dicho todo esto (que a más de uno seguro que le ha aburrido) voy a contar algunas de las anécdotas que he vivido desde que “salí del armario” públicamente (y antes de ello) como mujer transgénero-lesbiana y algunas cositas más.




1- La conversación con mi hermana.

Mi hermana fue una de las pocas personas que sabían de mi secreto antes de que lo hiciera público, así que la conversación estuvo llena de nerviosismo por mi parte (y creo que no es para menos). Pero no voy hablar de toda la conversación, tan solo de un punto concreto de ella.
Mi hermana siempre me había llamado “Tete” como apelativo cariñoso hacia su hermano. Así que cuando le conté la verdad (y mi intención de cambiar de sexo) su reacción fue, literalmente, ‘¡Oh, tengo una hermanita! ¡Qué ilusión! Espera… ¿Entonces ahora en lugar de “Tete” te tengo que llamar “Teta”?  (sí, ha dicho 'teta')
Si… sus reacciones ante temas tan importantes son así de surrealistas, como una serie cómica, pero es encantadora… a su manera…


2- Pene pequeño...


No os precipitéis, que os veo venir… La siguiente anécdota tiene que ver con otra persona distinta (LOP a partir de ahora) y también de la vez que se lo revelé (en realidad casi todas tienen que ver con ese momento). Normalmente se dan cuatro alternativas: reacción positiva (sin prejuicios y con mucho apoyo), reacción negativa (tienes suerte si te consideran un poquito mejor que Satán), reacción confusa (no tienen ni puñetera idea de qué es una persona transgénero y hay que explicárselo) o reacción difícil de describir (no sabes si se lo toman bien o mal, pero todo es muy raro). Esta anécdota está vinculada a la última reacción.
Cuando se lo conté a LOP, parecía saber a qué me refería con ser transgénero (algo bueno). Lo chocante de esta conversación fue cuando me preguntó por el motivo de querer cambiar de sexo. En mi opinión es bastante obvio, si una persona cambia de sexo es porque quiere cambiar de sexo (modo simplificado), porque se siente hombre o mujer (dependiendo del caso) y eso es lo que quiere ser y la forma en que quiere vivir. Todo muy lógico, ¿no?
Pues bien… parece ser que LOP no pensó en ello y la situación fue tal que así:

LOP: ¿Tienes pequeño el pene?
Yo: ¿Qué? ¡No!
LOP: Entonces… ¿Por qué quieres ser mujer? No lo entiendo…
Yo: No se… ¿tal vez porque me siento como tal y quiero serlo? (inserte tono sarcástico aquí)
LOP: ¿Entonces no tienes el pene pequeño?’

Lo sé… Chocante, ¿verdad? Lo cierto es que me hizo bastante gracia a pesar de lo insultante de la insinuación. Tanta que incluso hice un "cómic" dedicado a ese momento (quizás lo muestre un día xD).


3- Chico con chica y chica con chico.

Si, sé cómo pinta el título de esta anécdota (¡Astrid heteronormativa!), pero de nuevo no os precipitéis. Tampoco revelaré la identidad de esta persona (a la que llamaré NUP a partir de ahora).

El día que se lo conté a NUP yo le había hablado anteriormente de mis relaciones anteriores, lo que vienen siendo mis exnovias (3 en toda mi vida, ‘yastá’, no penséis ahora que iba de ligona o algo porque nunca me fue ese rollo xD). El dato importante es que siempre dije ‘novias’, en femenino, como corresponde a una mujer transgénero-LESBIANA. Pues bien, resulta que en el momento de contárselo el chip de NUP cambió radicalmente y dio por hecho que, por querer ser mujer, mis exparejas debían de tratarse de hombres. Lo que viene siendo el típico ‘chico con chica y chica con chico’… eso o el típico estereotipo de que si un hombre quiere ser mujer es porque le gustan otros hombres… ¡Pero no! Soy una bollera de pies a cabeza (Sí, he dicho ‘bollera’, yo puedo decirlo. ¡Jodeos, personas no-bolleras! Con cariño, por supuesto xD)


¡FIN DE LAS ANÉCDOTAS! (quizás en otro momento cuente algunas más, que las hay)


Bueno, quiero terminar con una pequeña anotación...

A menudo muchas personas sufren de una gran desinformación en lo referente a personas LGBT+. Hay multitud de estereotipos falsos (un ejemplo de ello lo mencioné antes, ‘si quieres ser mujer te tienen que gustar los hombres’). Es normal, no hace tanto tiempo que se salió de ese cascarón y aún quedan restos de él, pero ahora no hay que esconderse ni sentir vergüenza por informarse mejor sobre ello.
Hay algunas cosas que sin duda son incómodas, como preguntarle a una mujer (transexual) si todavía tiene pene. Eso es algo muy íntimo e incómodo como comprenderéis. No obstante (al menos en mi caso) prefiero que aquellas personas con dudas, con ganas de informarse y entender, me pregunten abiertamente sobre cualquier tema relacionado con ello. Prefiero responder preguntas y lograr que la gente nos comprenda en lugar de dejar a más gente desinformada por el mundo con ideas equivocadas. ¡No tengáis reparos, chic@s!

Espero que os haya gustado y feliz 'Día Internacional del Orgullo LGBT' ^^

domingo, 8 de abril de 2018

La era moderna: Internet (reflexión-humor)




Mucho y muy a menudo se habla por ahí de ‘las cosas negativas de internet’: Que si se infringen muchas leyes (sobre todo las de propiedad intelectual); hay muchos ‘trolls’ que se comportan como abusones escudándose en el anonimato; gente que miente; gente que estafa; que nos convierte en autómatas desprovistos de las emociones que antes teníamos los seres humanos para solo respirar, comer, dormir, usar el móvil y vuelta a empezar; que si nos enfermamos con los virus a través del PC... creo que eso último era solo una paranoia de los 90’…
En fin… Supongo que ya sabéis a que me refiero. Todas esas cosas que muchos ‘expertos’ (y no tan expertos) para convencernos de que internet es tan malo como el demonio en esa época en la que todos corrían con espadas y armaduras, se moría de un resfriado y en la que algunos se peleaban a muerte con otros países/culturas mientras decían ‘¡Eh tú, capullo, Jerusalén es nuestra!’. ¿Y sabéis qué? Tienen razón… y a la vez no (salvo en lo referente a los virus de transmisión cibernético-humana, claro, eso es absurdo).



Es cierto que todas esas cosas que se dicen son ciertas. Seríamos unos idiotas si creyéramos que esas mentiras, estafas, delitos y acosos no se llevan a cabo a través de internet. Otra cosa muy distinta es que internet haya provocado ese tipo de comportamiento. Todas esas acciones son anteriores a la aparición de ‘la gran red que conecta el mundo’. Vamos, que dudo mucho que Atila el Huno se dedicara a acosar y matar a tanta gente porque en su juventud hiciera de troll en las redes sociales mediante el uso de un viejo Smartphone euroasiátaico (en serio, 16 siglos después aún no sabemos de donde eran exactamente los hunos). Todos esos delitos ya existían de sobra.



Así que en lugar de ser tan cínicos, negativos y chapados a la antigua (donde esos delitos eran, de hecho, bastante peores y con violencia incluida) deberíamos parar un momentito e intentar analizar las ventajas que tiene:

1- La primera y más obvia sea quizás la comunicación. Da igual en que rincón del mundo te encuentres, si tienes wifi te mantienes informado y en contacto sobre cualquier cosa y con cualquier persona. Incluso te reencuentras con gente con la que perdiste el contacto años atrás. También brinda la posibilidad de conocer a gente maravillosa que muy probablemente no te habrías cruzado jamás por la calle.

2- La facilidad. Antes podíamos tardar incluso años (sin exagerar, en algunos casos) en hacer ciertas tareas pendientes/proyectos/compras que quedaban apuntadas en una libreta/pizarra acumulando polvo hasta que encontráramos un hueco en nuestras apretadas agendas. Hoy en día todo es posible conseguirlo a través de internet y que llegue directo a tu hogar ya sean productos o servicios (dice una leyenda que puedes comprar langostas en Amazon).

3- Conocimiento (mi favorito). Aunque me gustan mucho las bibliotecas, llenas de orden, silencio y libros, muchos libros… ni la más grande del mundo alberga la magnitud de contenido que posee internet. ¡Y de todo tipo! Los grandes pensadores de la humanidad se maravillarían (casi tanto como los estudiantes a los que mandan redacciones sobre temas de los que no tienen ni idea). En el mundo hay ahora mismo muchos ingenieros, lingüistas, artistas, músicos, etc que deben sus conocimientos y técnicas aprendidas al gran internet y, por supuesto, la gente que comparte sus conocimientos.

Hay muchas más razones, no solo 3, pero esas ya las mencionaré (quizás) en otra ocasión, pero esto sirve para que de momento vayáis viendo las enormes ventajas que tiene. Ahora mismo hay un trozo de delicioso fuet esperando a que lo devore mientras veo un par de capítulos de… bueno, algo. No pienso hacer publicidad gratuita.

¡Adieu!

martes, 20 de marzo de 2018

Los extraños pensamientos de un asesino (Parte 1) (Relato/Historia)


La gente siempre espera cosas de ti, desde que naces hasta que mueres. Esperan que tengas buenos modales, que seas inteligente, productivo… Siempre esperan que satisfagas sus sueños de juventud no cumplidos o una oportunidad para aprovecharse de tu éxito.
Eres obediente con tus padres y les haces caso cuando te dicen que te apliques al máximo en los estudios. Pasas del colegio al instituto y después eliges una buena carrera en la universidad, como la de abogado, aunque desde pequeño habías querido ser veterinario, pero el amor por los animales no parece importar a nadie más que el dinero que les puedes sacar a los niñatos ricachones de tus clientes cada vez que se meten en líos. Te pasas los siguientes diez años pagando tus créditos de estudiante mientras trabajas hasta tarde en un prestigioso bufete en el que te consiguieron un oportuno enchufe.
Te casas con una atractiva mujer, tenéis una preciosa hija y siete años después, a punto de cumplir unos maravillosos ocho años de matrimonio, te pide el divorcio por dedicarle demasiado tiempo al trabajo. Tras meses de procesos legales pierdes la custodia de tu hija y la casa cuya hipoteca aún sigues pagando mientras tu ex mujer se acuesta con tu ex mejor amigo en tu ahora ex cama.
¿Qué opciones te quedan? Seguir trabajando para pagar la pensión alimenticia de tu amado angelito, ir a alguna tasca de mala muerte para ahogar tus pensamientos en una botella de alcohol barato y marcharte dando tumbos a tu nuevo piso de soltero en los barrios bajos de la ciudad. ¿Qué te encuentras al volver a tu apacible hogar? Un montón de envoltorios de comida rápida esparcidos por el suelo, botellas de cerveza, platos sucios y una extraña sombra salida de la nada que te apuñala repetidas veces hasta que caes al suelo muerto y con veintitrés nuevos agujeros en el cuerpo.

Oh, perdonad. ¿Pensabais que hablaba de mi vida? Claro, supongo que la confusión es normal, aunque nada más lejos de la realidad. Yo soy la sombra que acechaba en la oscuridad.
Supongo que querréis una explicación mejor. Bueno… pues retrocedamos un poquito en el tiempo…
Mi nombre es Jack Williams —no, no soy pariente ni de Jack el destripador ni del siempre gracioso Robin Williams, aunque lo de Jack debería investigarlo por si acaso— y soy algo parecido a un asesino… bueno, quizás un asesino a secas. Eso es, un asesino.
Seguro que llegados a este punto habréis pensado en que seguramente sea uno de esos típicos tíos introvertidos, malo en los deportes, sin amigos en el instituto, con montón de traumas sin tratar y un perturbado como pocas personas sobre las que habéis oído hablar en vuestra vida, pero os equivocáis. Quizás… lo de perturbado si entre en mi perfil, pero el resto está completamente equivocado.

Siempre fui muy popular en mi época como estudiante. Buenas notas, capitán del club de artes marciales, jugador de fútbol y rollo de una noche de gran cantidad de animadoras con pocas neuronas. En realidad no hacía distinciones entre animadoras, empollonas del club de ciencias o de debate e incluso alguna rarita obsesionada con la poesía macabra de escritores muertos hacía un par de siglos. También alguna que otra aspirante a futura bibliotecaria solterona… pero sigamos con lo importante antes de que la nostalgia se apodere de mi y hable de mi lista de conquistas.
¿Cómo alguien a quién le iba tan bien pudo convertirse en un cruel y despiadado asesino con la sangre de veintitrés personas manchando sus manos? Pues… ni puta idea, siempre fui así.
Para mí la necesidad de matar es como las ganas de comer para los demás. La sentí por primera vez a los dieciséis años, aunque no maté por primera vez hasta los dieciocho, cuando ese “hambre” se volvió incontrolable. Nunca olvidaré aquel momento… fue el novio celoso de una chica muy mona de la universidad. Me siguió una noche, después de que su novia y yo… me ahorraré esa parte… ¿Por dónde iba? Ah, si… me siguió con la intención de matarme. ¿No es irónico? Por suerte intentó llevar a cabo su plan con una pala en mano cerca de los límites de la ciudad, por lo que me facilitó mucho el proceso de ocultación del cuerpo.
Dejémoslo claro… el golpe de la cabeza fue accidental, en completa y justa defensa propia debo insistir. El resto de golpes que acabaron con su vida ya es otra cosa... ¿Qué queríais que hiciera? Ese imbécil había tratado de matarme, se lo merecía… y mientras lo hacía estaba extasiado. Después de aquello volví a casa, me duché, me cambié de ropa y más tarde quedé de nuevo con la chica mona de la universidad. Y mientras su novio comenzaba a descomponerse en un agujero a tres metros bajo tierra, yo me puse a excavar en otros agujeros. Seguro que ya me entendéis, guiño-guiño ―guiñaría el ojo de verdad, pero estáis leyendo así que no creo que os dierais cuenta―.
Aquel suceso hizo despertar algo dentro de mí. Esa “hambre” que os mencionaba antes. Casi sin darme cuenta acudían a mí cientos de ideas sobre cómo volver a repetir aquella escena y revivir la experiencia. Volver a revivir ese sentimiento de completo placer que me produjo la muerte de aquel imbécil. Al final comencé a hacer uso de mi extrovertido encanto natural para enterarme de todo. Y cuando digo ‘todo’ es TODO. Alucinaríais con la cantidad de trapos sucios que descubrí durante los siguientes meses… vaya si alucinaríais… 
La cuestión es que tras un tiempo comencé a apuntar candidatos dignos de formar parte de ‘El Club de los Jodidos Muertos’ ―ya lo sé… debería buscar un nombre mejor… pero dudo que la productora vaya a enterarse de que he plagiado un poco el nombre de su película, así que… ¿Qué importa? ―.

Mierda… con tanta palabrería mental acabo de darme cuenta de que estoy embobado y mirando a la nada en la escena de un crimen que debería limpiar de pruebas antes de que alguien pueda encontrarme aquí. Mejor seguimos más tarde, ¿vale? Os juro que todo esto tiene sentido, no es solo porque esté loco.

Nota mental: Dejar de quedarme embobado tras un asesinato y escribir esto en alguna parte como había planeado.

Nota mental-2: Debo pasar por la tienda de vuelta a casa. Se han acabado los huevos y la leche.



viernes, 17 de noviembre de 2017

El Fulgor. Primer aniversario.



















Como hoy, un 17 de noviembre de hace 365 días, veía la luz en su primera publicación y edición un libro que sin ser el mejor de todos los que he leído desde luego no me dejaría indiferente y me atraparía más de lo que esperaba; ‘El Fulgor’.
Ya había visto hablar de este libro a gente que lo leyó antes que yo (con mucho entusiasmo y casi fanatismo, he de decir) y antes que a ellos a su autora, Magali, a quién tenía el placer de conocer desde hacía varios años ya.
Está claro que en todos estos años ella ya me había hablado de su querido “niño” con no menos entusiasmo que los lectores del libro (lo normal tratándose de su obra prima) más de una vez, pero sin entrar en demasiado detalle, cosa que agradezco por que hace tan solo unos meses me llegó en forma de regalo inesperado. Una sorpresa que me alegró muchísimo, no lo negaré, pero es algo que siempre me ocurre al romper un envoltorio de papel y ver las numerosas páginas encuadernadas de una novela.
Desde un principio sabía que ‘El Fulgor’ se trataba de un libro de fantasía, género por el que profeso un gran amor y fascinación. Y he aquí mi primera sorpresa al empezar a leer, página tras página, esta novela. ¿Dónde demonios estaba la fantasía?
En el Ducado (territorio en el que se desarrolla la historia) no había rastro alguno de elfos, orcos, magos, dragones y por supuesto… tampoco unicornios (¡No hay sitio para vosotros en el Ducado, caballos cornudos!). No se percibía ningún polvo mágico de hadas en el ambiente escrito por las manos de Magali y tampoco ningún “Lord Oscuro” a los que tan acostumbrados nos tiene este género literario (y que suelen quedar tan bien) gobernando cruelmente sobre los pobres e inocentes campesinos que apenas poseen el sustento necesario para mantener a sus hambrientas familias. No, esto no era ni de lejos lo que esperaba tras años de pequeños datos recibidos sobre la obra… y es que ‘El Fulgor’ rompe con los estereotipos que suelen servir de base en las novelas de fantasía. Pero vayamos a lo que interesa.

En ‘El Fulgor’ se nos narra un comienzo un tanto confuso pero que, debido a esa misma confusión, atrapa. Caos, miedo, fuego y… muerte. La tragedia cobra vida entre los muros de la mansión de la Duquesa mientras celebran un “apacible” Baile de Primavera.
¿Qué es lo que ha ocurrido? He aquí el primer giro del conjunto de engranajes que componen esta peculiar obra… no vamos a remontarnos a las horas o días antes del horrible suceso como podría pasar en una de las novelas de Agatha Christie o de Arthur Conan Doyle para atrapar al/los culpable/s, sino hasta seis meses. Puede que no parezca tanto tiempo y en efecto no lo es, pero la curiosidad de esta historia es que no importa que sepas lo que ocurre al final (el incendio) por que sin duda para cuando llegue ese momento, ese punto álgido, ni recordarás el motivo de ese salto temporal hacia atrás hasta que regreses al futuro… bueno, presente en realidad (algo que ya me anticipó la encantadora autora pero que aun así no pude evitar).
Normalmente cuando esto sucede suele ser por algún tipo de descuido narrativo, pero no lo es. Se trata de una astuta maniobra pensada para sorprender al lector con un dato que en realidad ya conocía, y es que esa es una de las cosas que me fascinan de ‘El Fulgor’, la sorpresa. Te lleva a seguir el día a día de los gemelos Casio y Owen, de los jóvenes hermanos (Sebastian y Anaïs) Lisitsa, de la inquieta doncella Libelle y de la deslumbrante (pero que muy deslumbrante) Duquesa, con tal nivel de inmersión que olvidas por completo que esta idílica sociedad existente en el Ducado va a desembocar en un acto trágico.
Con esto llegamos a un punto en mi opinión importantísimo y que constituye uno de los pilares fundamentales de esta ficción… los personajes (aish… mi Duquesa…). Los hay para todos los gustos y algunos de ellos están mejor construidos que otros (algo inevitable en cualquier obra literaria, aunque sea escrita por maestros como Shakespeare o Tolkien) pero sin duda cada uno posee su propio magnetismo (la Duquesa, por ejemplo) y una profundidad que rara vez suele verse en la primera obra de un escritor o escritora. No voy a entrar mucho en detalle a fin de dejar sorpresas, pero si diré que de todos ellos quién más me fascina es (como seguro que ya sospechas, mi querid@ lector/a) la Duquesa. Por lo que tengo entendido casi todo el mundo se ven más atrapados por otros personajes (en especial los gemelos Casio y Owen) y motivos no les faltan. No obstante la Duquesa me corta el aliento en cada una de sus apariciones a lo largo de la historia.
 La cuestión es que sin duda los caminos que recorren cada uno de ellos a lo largo de las páginas te atrapan por completo. Además, te introduce en sus mentes y llegas a empatizar con las personalidades y motivaciones que poseen. En ningún momento tuve la sensación (como en muchos otros libros) de que se nos presentan personajes del estilo ‘si te he visto no me acuerdo’ (en serio, me he enamorado de la Duquesa. ¡Ya está, lo he dicho!).
Pasemos al otro pilar que sostiene toda esta historia (porque para eso sirven los pilares, ¿no?)… El Ducado, una ficticia región llena de juventud, prosperidad y belleza sin igual. Una tierra de perfección y donde cada persona tiene su lugar. Donde a muchos se les brinda la oportunidad de ver sus sueños cumplidos. Una sociedad que, al menos yo, imagino con un toque victoriano (aunque esta imagen cambia según el lector) repleto de elegancia, belleza y perfección (aunque en realidad ya sabemos que no es tan perfecto). La visión cambiante que tiene cada persona sobre la apariencia de este mundo no se debe a una falta de detalle (es muy detallista en sus descripciones sin resultar tediosa o aburrida la tarea de leerlas) o a la imprecisión. Creo que este libro tiene la extraña capacidad de cautivarnos haciendo que imaginemos aquello que nos resulta más bello y elegante; más idílico. ¡Y funciona!
No puedo decir mucho más sobre este apartado sin destripar de forma severa cosas importantes de la trama, pero desde luego se trata de un lugar que a pesar de no tener dragones pintando sus cielos, magos conjurando sus hechizos o empalagosos unicornios recorriendo caminos de arcoíris… posee magia propia. Una magia atrayente y misteriosa. Una magia que me ha hechizado por completo.
La trama en si está llena de sorpresas que nadie debería perderse. Incluso cuando sospechas que puede pasar a continuación acaba por presentarse ante ti una inesperada sorpresa o giro que cambia tu percepción.

Pero ahora dejemos las alabanzas y pasemos a la realidad. Aunque son muchos, muchísimos, los puntos fuertes de ‘El Fulgor’ por desgracia no está exento de fallos.
El primero se trata de una escena concreta (que no describiré) entre dos personajes. No me parece que dicha escena sobre, sino más bien que debería haberse pospuesto y haberse utilizado en un momento posterior. Esto es algo que hace algún tiempo le dije a la propia autora, pero aun así no es algo que sobre o que se haya forzado, simplemente me pareció que se anticipó al momento idóneo.
El otro punto malo es, desgraciadamente, su nefasta edición.
Admitámoslo, los fallos gramaticales, de acentuación, etc (vamos, el ‘tipeo’ como muchos lo llaman ahora al parecer… empiezo a necesitar programadores que actualicen mi base de datos lingüística…) son habituales y se dan incluso entre los más ilustres escritores (seguro que en todo este artículo habré cometido algún que otro fallo). Es una cuestión estadística y de probabilidad; si escribes cientos de miles de palabras y símbolos, tarde o temprano cometes un fallo. E aquí el motivo por el que la edición me parece algo nefasto y que empobrece una obra que merece mucho más que estas ridículas “manchas” marcando sus páginas.
Una cosa es que la autora cometa algún descuido pero que esas personas encargadas de revisar y “dejar bonito y ordenado” el contenido que van a publicar no sean capaces de realizar un trabajo que se nota a la legua que podría ser mejor… es una completa y total falta de respeto.
Otro aspecto que no me ha gustado nada del resultado final es la propia portada del libro (que no viene de manos de la escritora). La imagen de una casa (una grande, sí, pero no una mansión) ardiendo que es una clara referencia al suceso del principio y final de la novela. Una imagen con una composición pobre de colores y de resolución mal escalada en su montaje (¡Píxeles en la era del HD y el 4K!).
¿Qué más puedo decir? Es una obra escrita por una persona con evidente talento narrativo y que me tiene enganchada, con ganas de leer su continuación (Porque va a tener no una.. ¡sino dos secuelas!). A pesar de los fallos editoriales recomiendo que todo el mundo le dé la oportunidad a esta ficción en el que se nota la absoluta dedicación que ha puesto Magali durante todo su desarrollo. Por suerte, la edición, no tiene la mala calidad de aquella legendaria y por suerte ya inexistente (o eso espero) edición de ‘IT’ de Stephen King al castellano (era tan horrible o incluso más que el propio Pennywise…).

Feliz cumpleaños para ‘El Fulgor’ y felicidades a Magali por este primer año como escritora de novelas, un sueño hecho realidad. 

domingo, 5 de febrero de 2017

Una carta del pasado


13 de Enero de 2011

Abro los ojos en esta fría mañana de enero. Espero impaciente tu llamada, una llamada que no llega, una llamada que ansío más que nada tan solo para poder oír tu voz. Pasan los minutos, que acaban convertidos en horas y no se nada de ti. Me siento en el sofá, nerviosa e impaciente por tener alguna noticia y sin saber que hacer. El cielo se oscurece y llena de estrellas, acompañadas por la luna menguante de esta noche, una luna que ya casi ha desaparecido en el cielo, como una extraña y oportuna señal de tu ausencia.
Se acerca la hora de dormir. Me pongo en pie y comienzo a dar vueltas preocupada esperando todavía esa llamada. Miro mi reloj pero de repente los segundos parecen avanzar más lentamente.
Durante años, desde que nos conocemos, he escuchado tu voz a diario desde que asomaba el primer rayo de sol por el este hasta que desaparecía el último de ellos por el oeste. ¿Por qué tardas tanto hoy? ¿Donde estás, 'E'?
Ya no aguanto más y agarro mi móvil. Si tu no llamas lo haré yo pero... que extraño... tu número ha desaparecido. Miro el registro de mensajes y llamadas pero no hay rastro alguno de nuestras interacciones. Me entretengo mirando en los archivos de la memoria y observo con horror como han desaparecido todas nuestras fotos y las canciones que grabaste para mi. Enciendo el ordenador y miro en cada una de las redes sociales pero no te encuentro en ellas. Es como si hubieses dejado de existir.
Necesito calmarme. ¿Estarán los nervios jugándome una mala pasada? Vuelvo al sofá y me tumbo en él. Siento en los ojos el destello de un fuego encendido y giro la cabeza para mirar las danzantes llamas de la chimenea. Me quedo embobada, tratando de no pensar pero de pronto y cuando menos lo espero te veo al fin, sobre la chimenea. Una urna de alabastro con tu nombre grabado y cenizas en su interior.
Lágrimas de rabia y frustración caen por mis mejillas al tratar de recordar tu rostro, antes tan vivo en mi memoria. El rostro de la persona más importante que jamás he conocido. Una persona que apareció de la nada, brillando con luz propia, intentando guiarme a través de los oscuros senderos por los que había vagado toda mi vida. Esa luz... tu luz... tan cálida, pura y brillante que me rescató de un mundo lleno de tristeza y desesperación, desprovisto de todo color.
Al verte pude pude sentir por vez primera que estaba viva y comprendí que no me encontraba en aquel infierno en el que siempre pensé que estaba atrapada. ¿Como iba a poder ver a ese ángel si no? No, definitivamente no podía estar en ese terrible lugar.
Me enseñaste a observar, a apreciar las pequeñas y hermosas cosas que me rodeaban. Me enseñaste lo que se siente al amar de verdad a alguien por primera vez. Y sin embargo ahora no puedo ver tu rostro. No puedo escuchar tu melodiosa voz. Ya no siento la calidez de tus manos ni la ternura de tus labios al besarme. Todo parece haber sido un sueño, un largo sueño en el que conocí a una mujer demasiado perfecta como para ser real.
¿Como puede una simple ilusión provocarme un dolor tan real? ¿Me he vuelto loca? Pero ahí estás, sobre la chimenea. Sin duda eres... fuiste real...
Escribo esta carta sin saber por qué. Jamás llegarás a leerla o escuchar las palabras que en ella hay escritas. Palabras que cada día acuden a mi mente desde hace meses. Desde que me dejaste...
¿Por que no puedes estar a mi lado?¿Por que me has dejado de nuevo vagando en la oscuridad?
Quizás deba ser yo quien vaya en tu busca. Solo debo esperar a que mi vida llegue a su fin y mantener la esperanza de que nos volveremos a encontrar, más allá de esta realidad llena de sufrimiento y dolor.
Quizás de esta manera pueda comprobar que exististe de verdad. Quiero saber que la felicidad que trajiste a mi vida fue y puede volver a ser real...

Hasta siempre, 'E'... mi primer amor